"Soy enemigo de mí y soy amigo de lo que he soñado que soy".
Estuve en un bar céntrico, tomando una cerveza... dos cervezas. Frente a mí había una mesa vacía. Me puse a jugar a que en la mesa estaba Marión. La imaginé esperando que yo vuelva del baño. La imaginé cómo nunca pude verla. ¿Qué haría en mi ausencia? ¿Prendería el pucho de la espera? ¿Revisaría las mesas enderredor? ¿Soñaría con las promesas que nos teníamos prohibidas? Los besos despreocupados, la noche de sexo sobre la arena, los planos de la huída, el conjuro de excesos que nos vuelva adolescentes.