Laleft

"Soy enemigo de mí y soy amigo de lo que he soñado que soy".

miércoles, marzo 16, 2005

 
Hoy, por diez minutos de retraso, tuve la desgracia de entrar en la vorágine de la hora pico. Perdido por perdido, ya llegaba tarde, así que esperé hasta el tercer colectivo para conseguir viajar sentado. No obstante, la saturación humana en el vehículo era suficiente como para que me quedara únicamente el segundo asiento de la hilera simple, a metro y algo del conductor. De no ser porque amanecí más enclenque que de costumbre hubiese viajado parado. Porque es molesto estar doblemente atento al ingreso de las viejas y las embarazadas. Caballero soy, pero quería dormir un rato.
Lo bueno es que pude descubrir una potencial virtud de los colectiveros: la de memorizar rostros y gestos, rasgos y configuraciones de persona. Enseguida recordé que con hipnosis se puede extraer todo lo que está en el subconsciente, que almacena cada impulso nervioso… dicen. Y me trajo una idea. Bastaría con conseguir un chofer de cada línea de colectivo para sondear los últimos movimientos de Marión. Someterlos a hipnosis y explorar en los profundos estratos de sus mentes.
Al rato me pareció que la idea era demasiado descabellada. Hay como cuatrocientas líneas de colectivos en Buenos Aires y costaría demasiado conseguir un chofer dispuesto a solidarizarse con mi causa. (Además, nada me aseguraba que ella siguiera usando colectivos).
Sin embargo me quedé pensando en aquello, en la vida laboral de un colectivero. Ahora pienso que estos personajes, entre detestables y graciosos, quizás tengan mucho más para decir que “¿Cuánto?”, con esa cara de desearte la muerte que ponen. Y pensé que tal vez son conscientes de que están llevando más que un cúmulo de personas. Que tienen a sus espaldas un montón de vidas cargadas de historias. Que además de trasladar osamentas, desperdigan por toda la ciudad a padres de familia, a vecinos molestos, a delincuentes, a señoras con complejos, a adolescentes con tendencia suicida, a gente que les habla a las plantas, a conformistas, a vendedores, a poetas y capaz que hasta a un asesino serial. Y por ahí ellos lo saben, o se dan cuenta. Quizás los numerosos espejos que ornamentan la cenefa sobre el parabrisas sirvan para capturar los mejores perfiles de la gente. Quizás la dinastía de colectiveros domine la técnica para comprender el mundo.
Al final hoy me distraje mucho. Mañana tengo que empezar a pensar en serio cómo encontrar a Marión.

Comentarios: Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]





<< Página Principal

Archivos

febrero 2005   marzo 2005   abril 2005   mayo 2005   junio 2005   julio 2005   septiembre 2005   enero 2006   febrero 2006   noviembre 2017   abril 2018  

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]