"Soy enemigo de mí y soy amigo de lo que he soñado que soy".
A Marión le gustan las locuras, pero no le gusta hablar de la locura, lo que dificulta la comprensión. Ella solía comentar con cierto aire de complicidad las locuras de los otros; que no eran más –pienso yo- que la exageración de alguna cosa. En definitiva, creo que la locura es cualquier forma exagerada de hacer algo. Ella celebraba tales acontecimientos, pero sin demasiada algarabía. Era un festejo íntimo entre su espíritu y su conciencia. Pero bastaba con nombrar la locura para que la fiesta caducara y el lienzo superlativo donde revoloteaban los colores se transformara en un pintoresco pasacalle.
Sigo sin saber cómo Marión siente la locura, qué colores le refleja, a qué arco iris responde. De lo que sí estoy seguro es que, mal que le pese, yo siempre fui su cristal.