"Soy enemigo de mí y soy amigo de lo que he soñado que soy".
No me di cuenta. Pensé que ya la había olvidado. Creí que la recordaría sólo en los momentos alegres, pero hoy tuve un día horrible, agotador, fastidioso. En la vidriera de una tienda encontré un rastro de ella. Al ver esa camisa celeste sentí dolor en las venas y hubiese querido llorar por la punta de los dedos. Quedé frío, quedé seco. Entré en la tienda y compré aquel recuerdo que pendía de una percha. Ahora está flotando en mi pecho.
Y ahora la estoy buscando. Estoy buscando a Marión.